viernes, 4 de diciembre de 2009

Irme de vos.


A veces siento que voy a encontrarte en cada rostro. Siento como si fueras vos en todos aunque te disfraces o juegues a ser alguien más. No puedo discernir entre vos y los demás, no entiendo la diferencia. Confieso que no la hay.
- ¿Hay alguien ahí? Grita en el abismo y sabe bien cuan inútil es la pregunta, sabe bien que no hay nadie más.
- ¿O quiero convencerme de que exista la posibilidad de que habite en este mundo para mí alguien más que vos? Piensa y no se atreve en voz alta, jamás tendría las agallas para que alguien pudiese oírlo, si por si acaso estuviese errada y hubiera alguien allí esperando ser escuchado.

¿Cómo voy a encontrar nuevas formas de seguir si está a cada paso? ¿Cómo es posible que ya nadie sea la persona que es porque todas las personas son él? Cómo encontrarle lógica a la absurda sensación de voltear en cada esquina y encontrar un recuerdo que me provoca a recordar, que me invita a tropezar infinita cantidad de veces con una piedra que yo misma elegí interponer en mi camino y de la cual no tengo fuerzas para deshacerme (o coraje) y me pregunto porqué el ser humano siempre rehúye de su destino cuando bien sabe que él mismo lo construyó.

-¿Por qué siempre preferiríamos haber tomado la decisión contraria? ¿Por qué somos TAN obstinados? Porqué le dedicamos tanto tiempo a las cosas que no van a dar más que frutos podridos y olvidamos a esas otras que le darían un poco más de sentido a nuestra vida tan vacía (o llena de cosas que no podemos percibir por nuestro estúpidos anhelos de hacer posible lo imposible)

Si pudiera irme de vos rompería con esta racha de suerte de saberte en cada rincón del mundo, ya todos recobrarían sus rostros y sus miradas, por fin todos serían lo que son y no te encontraría en cada sitio con otro nombre pero aún siendo vos. Para irme de vos necesito hallar el valor que no tengo de pensar en voz alta esa pregunta anciana en la que me intriga saber si en realidad en este planeta solo habitamos vos y yo o cientos de personas que no me dejo ver en realidad. Y es que acaparas todos mis sentidos y es que me atrapas con cada una de tus miradas. Para irme de vos me hacen falta lo que me queda de esta vida y dos o tres vidas más. Para irme de vos debería realizar esa escena que se proyecta innumerable cantidad de veces en mis ensueños:
-¿Cómo irme de vos? Grita.
- ¿Por qué no puedes simplemente dejarme ir? Solloza, deja ver ese destello de angustia en sus ojos y como sabe que no logra cautivarlo hace fuerzas, no quiere que la vea llorar.
- Pensaba que las cosas iban a ser diferentes. (Piensa, ahora sí, en voz alta pero solo encuentra indiferencia, no obstante él permanece a su lado. Desconcertada se pregunta porque si sus deseos por no retenerse son tan fuertes aún sigue tomándose de manos. Realmente le cuesta contener las ganas de romper en llanto)
-¿Por qué seguís ahí parado? ¿Cómo podés tomarme de manos y dejarme caer así? Grita desconsolada, empieza a liberarse. Empieza pero él parece no escucharla, sólo permanece allí. A su lado.
-Pensaba que las cosas iban a ser diferentes. Lo dice bajo pero lo dice. Él deja vislumbrar un pequeño gesto de dolor o quizás de lástima, ella no logra definirlo.

-Las cosas nunca son como uno imaginaba. Lloran, los dos.