
Hay tantas cosas detrás mi sonrisa. Una duda constante, un sueño esperando por ser cumplido, ganas - ¡muchas ganas! – de ser feliz. Una seguridad imperiosa en creer que siempre se puede, que nunca es tarde y más de un recuerdo amargo de saber que se fue hace mucho tiempo aquél tren. Claro, hay también algo de contradictorio y un poco de desquicio, sano pero desquicio. Cabe un repertorio bastante amplio de canciones y una historia para cada una de ellas, la memoria de esos instantes eternos y la esperanza de atesorar nuevos recuerdos, anécdotas, risas. Sí, ¡claro que sí!, guardo risas detrás de mi sonrisa para acordarme de que cada vez que sonrío ellas ríen conmigo también y guardo lágrimas de vez en cuando, para nunca olvidar que el dolor me ayudó a crecer.
Hay dos o tres razones para morir y setenta razones más para vivir cada día como si fuese el último. Un desorden buscando guardar cada cosa en su lugar y más de diez mil hectáreas para construir la casa de mis sueños frente al mar, en una playa de arena blanca y solitaria donde encontrar la paz que aleje de la rutina. Hay proyectos, ideas y miedos, un millón y medio de ilusiones, objetivos, desafíos. Una seria adicción a madrugar y caminar bajo el manto azul y otra rara contradicción sobre adorar los días de lluvia. Un serio problema mental que implica encerrarse en la habitación bailar, cantar y saltar sobre las camas. La vida es mi propio videoclip. MUCHA, excesiva y MUY necesaria imaginación. Alas y tierra, firmeza y vulnerabilidad. Un ser o muy tierno o demasiado seco. Una gran mochila y suficiente obstinación como para nunca dejar de intentar. Una suerte de Ave Fénix, siempre sabrá como renacer de las cenizas. Una fiel navegante y la memoria SIEMPRE es un buen puerto de partida.
Hay tantas cosas...

Me encantó como escribes!!!
ResponderEliminarUn saludo!